ENTRENA EL MÚSCULO DE LA ATENCIÓN

ENTRENA EL MÚSCULO DE LA ATENCIÓN

Pon un nuevo ingrediente a tu vida: La calma. Tu gimnasio mental puede estar en cualquier lugar. ¿Quieres conocer más?

Después del Maratón de Valencia tenía planificada una experiencia que llevaba deseando bastante tiempo, practicar mindfulness. La traducción sería algo así como atención plena. Y es algo que se consigue con la práctica pero también es un estado de conciencia y un estilo de vida.

Es algo que me apetecía mucho porque a menudo me cuesta desacelerar. Deshacerme de todos esos ruidos de la mente que me persiguen a lo largo del día y no me dejan disfrutar del momento presente.

 Hay muchas técnicas y opciones en esta práctica de la atención plena, pero a mi hay una que a priori me cautiva, se trata del Forest Mindfulness.

Me cité com Imma Juan, profesora de mindfulness y creadora de INTIMIND en uno de mis sitios preferidos de la Serra Calderona. Quedamos en Sant Espirit para saborear en primera persona el binomio naturaleza y meditación. Pensé que en un entorno así la concentración sería más fácil para mi.

Se trata de una variante del mindfulness que consiste en pasear por el bosque prestando atención a lo que sucede a nuestro alrededor. Desde el canto de un pájaro, al sonido de un arroyo o el paso que pisa las hojas del otoño. Es Japon se utiliza des de los años 80 como una terapia preventiva junto a la dieta equilibrada y el ejercicio físico moderado bajo el nombre de shinrin yoku.

Si tenemos en cuenta que en España el 79 por ciento de la población vive en ciudades nos daremos cuenta de la importancia de escaparnos de vez en cuando de ella.

Aparcamos el coche cerca de una zona llamada “La Pinadeta” que me trae muy buenos recuerdos de mi niñez. En cuanto llegamos hice un escaneo visual rápido y le pedí a Imma comenzar la meditación justo en un tronco caído que me invitaba a sentarme. Cerré los ojos e intenté seguir todas sus indicaciones; relajar la musculatura, tomar consciencia de la respiración, dejarla fluir sin imponerle un ritmo y dejar pasar mis pensamientos como si de nubes se tratara. Sin negarlos ni juzgarlos pero sin dejarme atrapar por ellos. ¡Casi nada! Pensé.

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